ADN del liderazgo: el filtro invisible del talento
Diseñar Experiencias memorables empieza por una decisión estratégica
Diseñar la Experiencia del Empleado (EX) no es sumar iniciativas. Es definir, con intención, qué experiencia se quiere asegurar y cómo se va a vivir en cada proceso y micromomento.
Toda EX bien diseñada parte de un norte claro y se traduce en decisiones concretas.
¿Por dónde empezar a diseñar EX con sentido?
El primer paso es comprender.
Comprender los desafíos reales de la organización y las motivaciones de las personas.
Desde ahí, se definen dos piezas clave:
- El Sello de Experiencia, que marca lo que se busca asegurar.
- El ADN de liderazgo, que traduce esa experiencia en creencias y actitudes para liderar.
Cuando esto está claro, la estrategia baja a la acción.
Cuando la selección de talento se vuelve genérica
Algo frecuente es que los procesos de selección evalúen capacidades técnicas, pero no cómo esa persona cuidará la experiencia que se desea diseñar.
Sin un Sello de Experiencia y un ADN de liderazgo claros, sostener la coherencia se vuelve difícil.
Qué cambia al diseñar un ADN de liderazgo consciente
Un ADN de liderazgo asertivo, pacificador, habilitador e inspirador transforma la selección.
Las entrevistas empiezan a explorar creencias reales, por ejemplo:
- Cómo se concibe el feedback en situaciones complejas.
- Cómo se atraviesan momentos de presión.
- Cómo se definen los objetivos y si existe co-creación.
- Qué lugar ocupa el propósito en el trabajo diario.
- No se buscan respuestas correctas, sino coherencia.
Experiencia diseñada, no improvisada
Un ADN de liderazgo asertivo, pacificador, habilitador e inspirador transforma la selección.
Las entrevistas empiezan a explorar creencias reales, por ejemplo:
- Cómo se concibe el feedback en situaciones complejas.
- Cómo se atraviesan momentos de presión.
- Cómo se definen los objetivos y si existe co-creación.
- Qué lugar ocupa el propósito en el trabajo diario.
- No se buscan respuestas correctas, sino coherencia.
Diseñar Experiencias memorables implica alinear estrategia y práctica.
Cuando existe coherencia, el talento adecuado se siente atraído, el compromiso se sostiene y el desgaste disminuye.