¿Por qué incluir el nombre de los usuarios en las interfaces?

Si buscan algo técnico, les recomiendo saltear directamente este post ;)

Una vez – esto me sucedió hace doscientos años atrás según mi objetiva percepción – oí decir a una analista funcional: “¿Para qué sirve personalizar los e-mails si los usuarios igual saben que interactúan con una computadora?”.

Esta frase – que roza lo fantástico cuando hablamos de human-computer interaction, me rememoró a los tiempos atávicos y a pensar por un segundo en esto de llamar al otro por su nombre en una interfaz.

Aquí empieza el divague teológico (están a tiempo de huir): en un determinado espacio tiempo, según los mitos bíblicos, el personaje heroico Moisés se encuentra con el dios único-creador, es desafiado a lograr un objetivo y al cierre de este encuentro, este personaje heroico con rasgos dominantes le pregunta al dios hablante: “¿cuál es tu nombre?”. Y este dios le ofrece las consonantes de su nombre, que no permiten ser pronunciadas.

Alguna vez un profesor mío de teología hizo esta exégesis y me pareció interesante.

Este dios rompe con la dialéctica establecida entre los otros pueblos y sus dioses y escribe un nombre impronunciable. Decide seguir siendo anónimo. Innombrable.

En esta astuta maniobra de no escribir las vocales, establece él mismo los roles del vínculo: dios domina al hombre, el hombre no puede dominarlo.

Si recordamos a los diez mandamientos – que no son diez, pero se agruparon así a posteriori de su escritura seguramente por una cuestión didáctica vinculada con los dedos de las manos – uno de los primeros preceptos en el hebreo original dice: “no nombrarás a tu dios”. No dice “no nombrarás a tu dios en vano”, como adjuntó la iglesia católica en una de sus tantas traducciones.

Este dios no desea ser dominado y por tal razón no devela su nombre. De hecho, este dios es el que renombra a los héroes, lo cual implica sumisión y pertenencia por la otra parte.

Volviendo de lo religioso-antropológico a lo fácticamente tecnológico, la historia es la misma: saber quién domina, saber quién tiene el poder, saber quién es el que nombra.

Y en esto me quedé pensando aquel día en que se cuestionaba la inclusión o no del nombre del usuario en una interfaz, en un e-mail…

;)

4 comentarios

  1. Pero Moisés insistió:

    —Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes.” ¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”

    —Yo soy el que soy —respondió Dios a Moisés—.

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